Desde el 3 de julio de 2021, la Directiva europea 2019/904 prohíbe vender pajitas, cubiertos, platos y bastoncillos de plástico de un solo uso en toda la Unión Europea. Y aun así, cualquiera que haya paseado por la orilla en agosto sabe que las playas siguen llenándose.
La razón es sencilla: lo que prohibió la ley era la punta del iceberg. El grueso del residuo veraniego no son pajitas, son las bolsas del súper, las botellas de agua que compras porque tienes sed, y los envoltorios de todo lo que te llevas para comer.
La buena noticia es que un día de playa sin residuos no necesita que cambies de vida. Necesita que prepares la bolsa una vez.
1. Una bolsa que aguante la arena
La bolsa de plástico del súper se rompe con el peso de una toalla mojada. Una de algodón orgánico aguanta la toalla, el libro, la comida y la arena que se cuela en todo, y cuando termina el verano la lavas y sigue.
Es el objeto que menos se piensa y el que más veces se usa.
2. Agua que siga fría a las cinco de la tarde
Comprar una botella de agua en el chiringuito cada vez que tienes sed sale caro y deja plástico. Una botella térmica de acero inoxidable llena de casa por la mañana sigue fría cuando el sol pega más fuerte.
3. La comida, envuelta en tela
Los envoltorios de cera de candelilla se amoldan con el calor de las manos y cierran un bocadillo o media sandía sin film. Además dejan respirar a la fruta, que es justo lo que el plástico impide.
4. Una toalla, no dos
Parece una tontería, pero la mitad de lo que cargamos a la playa es duplicado por si acaso. Menos peso es menos bolsa y menos excusa para comprar algo allí.
5. Protección solar en formato sólido o envase reutilizable
El bote de crema es de los pocos plásticos difíciles de evitar. Hay barras sólidas y marcas con envase de aluminio recargable. Si no encuentras alternativa, al menos apura el bote entero antes de comprar otro.
6. Una bolsa pequeña vacía
Para lo que generes igualmente y para lo que te encuentres. Volver con la basura propia es lo mínimo. Volver con un poco de la ajena cambia la playa de verdad.
Ninguno de estos seis puntos exige heroísmo. Exige preparar la bolsa la noche antes, que es exactamente el mismo esfuerzo que buscar las llaves cinco minutos antes de salir.
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