Hoy, 12 de agosto de 2026, empieza a aplicarse en los veintisiete países de la Unión Europea el Reglamento (UE) 2025/40, conocido como PPWR. Se publicó en enero de 2025 y ha tenido dieciocho meses de margen para que las empresas se preparasen. Deroga la mayor parte de la directiva de envases de 1994, y es la mayor transformación en la gestión de los envases en treinta años.
Vas a leer titulares diciendo que hoy desaparecen los jaboncitos del hotel y los sobres de kétchup. No es cierto. Vale la pena separar lo que pasa hoy de lo que pasará dentro de años.
Lo que cambia hoy
Lo que entra hoy son límites máximos de PFAS en los envases alimentarios. Los PFAS son los llamados químicos eternos: compuestos que se usan como barrera antigrasa y antihumedad, sobre todo en papel y cartón que toca la comida — envoltorios de hamburguesa, vasos, bandejas. Se llaman eternos porque no se degradan, ni en el medio ambiente ni en el organismo.
Un matiz importante que casi nadie cuenta: no es una prohibición, son límites de concentración. Y se aplican a los envases que se pongan en el mercado a partir de hoy. Lo que ya estaba en las estanterías puede seguir vendiéndose.
Lo que NO cambia hoy
Los cambios de los titulares llegan más tarde, y conviene tenerlo claro:
En 2027, hoteles, restaurantes y catering solo podrán usar plástico de un solo uso para lo que se consuma dentro del local, y tendrán que aceptar el recipiente que lleves tú para la comida para llevar.
En 2028 tendrán que ofrecer envase reutilizable para llevar, y sin cobrarte de más por ello.
En 2030 desaparecen los envoltorios de plástico de la fruta y la verdura fresca, las monodosis de kétchup, azúcar o leche en hostelería, y las amenities de un solo uso de los hoteles. También se prohíben los envases diseñados para aparentar que llevan más producto del que llevan.
En 2030 y 2038 se aprieta la reciclabilidad: primero solo se admitirán envases reciclables al menos en un 70%, y a partir de 2038, al menos en un 80%.
Quién carga con esto
Aquí está la parte que más nos gusta del reglamento. En palabras de Ovidio Soler Leonardo, coordinador de Asuntos Reglamentarios de Ecoembes: «desplaza el peso aguas arriba, al que diseña, fabrica y comercializa el envase». Y añade: «el ciudadano notará el cambio en el lineal y en el contenedor, pero no carga con el cumplimiento».
Durante años el mensaje ha sido que reciclar bien era responsabilidad tuya. Esta norma cambia el foco: el envase tendrá que estar bien diseñado desde el principio, no bien tirado al final.
Qué puedes hacer tú hoy
Nada de esto te obliga a ti a nada. Pero hay dos cosas que a partir de 2027 serán tu derecho y que puedes empezar a hacer ya:
Llevar tu propio recipiente cuando pidas comida para llevar. Dentro de un año el restaurante estará obligado a aceptarlo; hoy la mayoría ya lo hace si lo pides.
Y mirar el envase antes de comprar, no después. Es lo que la ley va a exigir a los fabricantes, y es lo único que de verdad reduce residuo: el que no se genera.
Y una nota sobre nosotros, porque sería raro contarte esto sin decirlo: el PPWR también nos afecta. Somos una empresa que pone envases en el mercado cada vez que te enviamos un pedido. Nuestros envíos van en cartón sin plástico y el pedido viaja dentro de la bolsa, pero el reglamento nos va a exigir documentar y demostrar cosas que hasta ahora no había que demostrar. Nos parece bien. Es exactamente lo que llevamos diciendo desde el principio.
Si quieres empezar por lo más fácil, los envoltorios de cera de candelilla sustituyen el film en casa, y la botella térmica evita la de un solo uso fuera de ella.
